Ciudades que el fútbol divide: ¿Quién soy yo?… ¡Papá!

Qué complicado es amar a la misma persona. Padre e hijo obsesionados por la misma amante. Ella, coqueta, se deja querer por ambos. Juega con ellos. Se divierte ofreciéndose a los dos sin darse por completo a ninguno, había escrito magníficamente Eduardo Galeano, en su libro El fútbol, a sol y sombra, sobre la ciudad de Río de Janeiro, la cual es amada por el Flu y el Fla.

Padre e hijo, en adelante, se dedicaron a odiarse. Hijo rebelde. Padre abandonado, completaba Galeano. Su rivalidad es anterior a su primer enfrentamiento. Son los clubes más populares y tradicionales del estado de Río de Janeiro: Flamengo y Fluminense. El club más antiguo es el Fluminense Football Club (simplemente, Flu) fundado en 1902 por Oscar Cox, un brasileño de ancestros británicos establecido en el barrio aristocrático de Laranjeiras. Para el Flu los éxitos llegaron desde su nacimiento. El tricolor -como también se le conoce- es considerado el Decano de los grandes equipos deportivos de Brasil.

Hacia finales de 1911, el Clube de Regatas do Flamengo (Fla) era una agremiación dedicada, sobre todo, al remo -no practicaban el fútbol-. Su primer equipo fue gracias a una fractura en el Flu. Producto del descontento de algunos jugadores con el manejo dirigencial, nueve de sus principales futbolistas desertaron del Flu y se pasaron al Fla para formar el departamento futbolístico. Así nació la rivalidad. Fla-Flu: el Clássico das Multidoes,explicado con mayor amplitud aquí.

Capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata, también llamada como La Cuidad de los Diagonales, se caracteriza por estar dividida en dos, si de fútbol se trata. La pasión y el cariño de la cuidad se lo disputan Estudiantes y Gimnasia. Histórica y metafóricamente, el hijo contra el padre, respectivamente. Por ella se baten. Ella, pecadora, asiste a los duelos vestida de fiesta, siguiendo con lo escrito por la pluma de Galeano.

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La Plata.

El inicio de esta rivalidad es interesante. Gimnasia y Esgrima La Plata se fundó el 3 de junio de 1887 con la finalidad de practicar los deportes que su nombre lleva. Para 1901, algunos socios de esta institución, motivados por el novísimo deporte que importaron los británicos locos a Argentina, comenzaron a jugar aquella locura inglesa –football-.

En 1905, misma religión medieval, se produjo un cisma en Gimnasia y Esgrima. Mientras algunos “cuerdos” preferían seguir con sus deportes iniciales, el “contagio”, en otros, fue inevitable. El football se popularizó gracias a que su práctica no exigía dinero y se podía jugar sin más que ganas -una pelota de trapos viejos y dos piedras simulaban el resto-. Fue un proceso imparable. Por ello, el 4 de agosto de 1905, este último grupo de socios decidió fundar el Club Atlético Estudiantes -luego, llamado Estudiantes de La Plata-, para saciarse de ese deporte extranjero -expropiarlo, nacionalizarlo y enriquecerlo-. Fabricar el fútbol más hermoso del mundo.

Pronto el padre se arrepintió de no haber matado a su hijo cuando este aún aprendía a respirar y alimentarse por su cuenta. Hijo agrandado e irrespetuoso. Aprendió de los errores y superó largamente los éxitos de su padre. Gimnasia y Esgrima, como otros progenitores, había parido su maldición y desgracia, reflexionaba, también, Galeano.

Tienen una relación conflictiva: amor y odio a la vez. Se envidian. Se celan. Viven con el mismo temor por el que Edipo huyó de Corinto. Conocen de mitología griega. Están atemorizados por el trágico destino. El padre busca matar a su hijo -aunque no con sus propias manos-. El hijo -sin querer- asesina al padre. Toma el trono, pero se desgracia.

Comparten el ADN, pero no se reconocen. En ocasiones, se respetan, sufren los dos, se consuelan; jamás celebran juntos. A diferencia de otros rivales, estos dos equipos no tienen diferencias religiosas o geográficas. En Liverpool -la verdadera capital del fútbol inglés-, también, están divididos por la pasión que despierta el deporte de multitudes.

El Everton Football Club se fundó en 1878. Aunque comenzó a jugar en Anfield recién en 1884. Para 1891, el arrendatario de Anfield, John Houlding, compró la totalidad del estadio y exigió incrementar el alquiler a los socios del Everton. Ellos se opusieron y abandonaron Anfield para trasladarse a Goodison Park -su actual estadio-. Houlding, con el campo vacío -por la época uno de los más hermosos de Europa-, decidió fundar su propio club de fútbol. Así nació en 1892 el Liverpool Football Club, de las entrañas del Everton, por ello su nombre iba a ser Everton and Athetic Ground Ltd o Everton Athetic pero para poder diferenciarse y recorrer su propio camino se cambió por el de Liverpool.

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¡Uruguayo, uruguayo!

El 12 de octubre de 1959 se convocó en Lima la IV Convención Nacional Aprista. Gobernaba el Perú Manuel Prado quien había ganado las elecciones de 1956 gracias al apoyo del Apra. Su mandato también era conocido como el Gobierno de la “Convivencia” por la alianza entre la cúpula aprista, la oligarquía agro exportadora y las grandes empresas transnacionales. En ese contexto, se reúnen en la capital los representantes del aprismo. La delegación de Trujillo traía una Moción con una crítica abierta a sus representantes en Lima -a quienes exigían renunciar de sus cargos públicos- y cuestionaban sus posturas políticas. Después de acalorados debates, fueron expulsados cerca de 30 dirigentes que se mantuvieron firmes. Posteriormente, fundaron el Apra Rebelde… De las entrañas de un grupo, casi siempre -o siempre- nace su antípoda capaz de igualarte, enfrentarte y vencerte.

Del fútbol se pueden extraer innumerables historias que relatan los sentimientos y actitudes del hombre. En cada encuentro entre estos equipos, ¡y cuántos otros en el mundo!, se desata una nueva batalla de esta guerra de nunca acabar. Cada vez que se encuentran en un campo tienen una cita con la historia.

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