¡Qué bonita vecindad!

Todavía no termina la campaña electoral, pero ya podemos analizar a esta atípica elección. Hay mucha tela por cortar. Este proceso, sin dudas, será un capítulo aparte en la historia de las elecciones peruanas. Investigaciones posteriores intentarán explicar todo lo “anormal” que sucedió durante estos meses (a lo que están llamados sociólogos, politólogos, periodistas, psicólogos, opinólogos… y hasta futurólogos). Todo suma.

Caricatura de Carlín

Situación recurrente en esta elección fue la constante presencia extranjera. Por momentos, intromisión, aunque solo se traten de comentarios.

Como de costumbre, antecedentes tenemos. Recordemos la elección del 2006 y los constantes comentarios de Hugo Chávez. Era presidente Alejandro Toledo –¿qué lejos suena esa frase, no?– y, por respeto a la soberanía del Perú, exigió al mandatario venezolano no entrometerse en la política nacional.

(Si no me equivoco, Alan García es presidente hasta el 28 de julio, entonces, además de poner y respaldar candidatos de su conveniencia, debería pedir orden a los vecinos. Al respecto, esto declaraba en el 2009: “En Perú el presidente tiene un poder, no puede hacer presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere. Yo lo he demostrado”. Esperemos sentados. Aquí otras #alanadas).

Por aquellos meses, Toledo reclamó, aunque timoratamente, respeto a la soberanía y a los intereses de los peruanos por ser este un país que toma sus decisiones autónomamente. Sonó bonito. Sin embargo, en política nada es gratis.

Fuente: Internet

Regresemos al 2011: casos sobran. Están el sobremediatizado vínculo político-financiero Hugo Chávez-Ollanta Humala (de yapa se incluyen las relaciones con las demás naciones del entorno chavista: Bolivia, Ecuador, Cuba, etc) y el acercamiento de Humala con el expresidente brasileño Luis Ignacio Lula da Silva -luego Keiko Fujimori intentaría acercarse con el exmandatario, aunque tras cantar, el gallo lo negó-.

Tampoco se quedaron con las ganas: el presidente chileno Sebastián Piñera refiriéndose a una eventual presidencia de Ollanta Humala, ni el exalcalde de Nueva York, Rodolh Giuliani, invitado por Keiko. También participaron Felipe Calderón, presidente de México -“aprovechando” su visita oficial al Perú-, y vía Twitter el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe

Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Chile, Brasil, Estados Unidos, Colombia, México… ¿demasiado, no? Al parecer hubo una confusión: es la elección del Presidente del Perú no del jefe de la OEA o de la ONU.

Carlincatura, again

Caen algunas preguntas: ¿Tal presencia extranjera habrá sucedido en anteriores campañas, aunque solo sean opiniones?, ¿es adecuado aplicar los modelos externos a la realidad peruana? Por ahora, podemos recordar algunas históricas intromisiones a la vida democrática peruana y cómo la Constitución se ha moldeado para legislar en esta materia.

Lo primero a recordar es que, como refieren los especialistas, la Constitución es el ordenamiento jurídico que garantiza la seguridad interior y la defensa de la soberanía nacional. (Sí, yo sé, aunque esta Constitución es producto de un autogolpe y un referéndum arreglado, es la que rige nuestra vida en democracia. Tú respeta nomás). Decíamos que… sin embargo, en más de una ocasión se han violado los mandatos que resguardan la seguridad territorial ante intromisiones extranjeras. Aquí algunos ejemplos.

Reconocida como la más sabia contribución peruana al Derecho Internacional, el Perú es el único Estado que sustenta su derecho y autonomía de sus 200 millas marítimas. Amparada en el artículo N° 54 de la Constitución (en la cual se aclara que el dominio marítimo del Estado comprende el mar adyacente a sus costas, así como su lecho y subsuelo, hasta la distancia de doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base que establece la ley), esta es una doctrina que enriquece el simple acto de soberanía y lo torna invulnerable y original, como referiría el embajador Julio Vargas Prada, en homenaje a José Luis Bustamante y Rivero y en relación al mar territorial del Perú.

Fernando Belaunde

Otro hito en la historia de la defensa nacional fue el incidente del Falso Paquisha. Sucedido en 1981, cuando militares ecuatorianos invadieron bases peruanas en la zona fronteriza. En cumplimiento con la Carta Magna, el entonces presidente Fernando Belaunde Terry, según los artículos de la Defensa Nacional, ordenó rápidamente el desalojo de los invasores tras escaramuzas bélicas.

Hace tres años, integrantes de la Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia (FARC) fueron detenidos en la selva peruana. Bases de esta narcoguerrilla aprovecharon la escasa población en la frontera peruano-colombiana para negociar con traficantes de armas y cocaína. Desde el Gobierno, poco se hizo para proteger a la población ante la amenaza de su integridad como la Constitución les garantiza.

Durante el 2008, soldados norteamericanos ingresaron a la selva con el pretexto de realizar acciones cívico militares (adiestramiento y trabajo conjunto con las tropas peruanas en la lucha contra el narcotráfico, construcción de hospitales, ayuda humanitaria y servicios médicos) bajo el operativo “Nuevos Horizontes 2008”. Por tratarse de una situación especial, su ingreso fue gracias a decretos regulados por el Poder Ejecutivo, como sucede en situaciones especiales; por lo irregular y poco esclarecido, esto fue objeto a grandes cuestionamientos.

“La realización de obras de ayuda cívica declaradas por el gobierno como el objetivo de Nuevos Horizontes no tiene relación con el alto poder de fuego con el que han entrado al país las tropas norteamericanas. Todo lleva a pensar que se está utilizando el tema de la ayuda humanitaria como excusa para ocultar un operativo de entrenamiento militar e ir preparando una posible participación directa de los militares norteamericanos en esta zona”, le aseguró a Página/12, José Robles, experto en temas militares del Instituto de Defensa Legal.

Finalmente, cabe recordar que en la actualidad el Perú mantiene una demanda marítima contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en medio de una relación tensa entre ambas naciones, que tiene como punto álgido la denuncia de que el suboficial de FAP Víctor Ariza vendió a las fuerzas armadas chilenas información, en 2009, lo que comprometió la seguridad nacional. A lo que se debe sumar las maniobras militares  que Chile realizó cerca a la frontera con Perú.

Mientras se espera la sentencia de La Haya, es obligación de las autoridades cumplir los mandatos constitucionales que garantizan la independencia, soberanía e integridad del territorio nacional. De nuevo: todo en el papel suena bien.

(Los dibujos son de Google Imágenes. ¿De dónde más? Sobresalen las geniales caricaturas de Carlín).

Bonus track: Incluyo la canción “Qué bonita vecindad”, de El Chavo del 8, que inspiró el título de este post. Lástima que Kiko no aparezca.

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