¿Efecto dominó? Revueltas en el mundo

En las últimas semanas y meses hemos tenido noticias de manifestaciones en diversas partes del mundo que han  demandado cambios en el plano político y/o económico. Estos procesos han abarcado desde las movilizaciones en los países africanos y árabes, pasando por los disturbios en Europa, hasta las movilizaciones en Chile. En otros lugares, las manifestaciones se han producido por las políticas de austeridad fiscal.

Estos levantamientos que se iniciaron con la “Primavera árabe” -y posterior caída de varias dictaduras- continuaron con los movimientos de los “indignados” en España -protestas que se replicaron en otros países- para luego acrecentarse con las políticas de austeridad fiscal en EEUU y Europa -Grecia, Francia, Italia, Bélgica, Inglaterra-. No excentos del fenómeno, siguieron las manifestaciones en Chile,  Bolivia que expresan, en parte, el descontento o la sensación de desigualdad en lugares de publicitado crecimiento económico.

Efecto dominó en África

Aunque se  tratan de sucesos disímiles, con connotaciones propias de cada país, estos movimientos permiten agruparse por rasgos comunes como el tipo de solución que plantean (revolución política, cambio social o expresiones de descontento -pacíficas o violentas-) o de acuerdo al tipo de público que participa en ellas -mayoritariamente juvenil- y las tecnologías de comunicación que emplean para agruparse -en redes sociales como Twitter, Facebook, Youtube, etc-.

Las grandes movilizaciones se iniciaron con la denominada “Primavera Árabe” y los levantamientos en Túnez y Egipto. Nadie imaginaria que lo que comenzó como la “Revolución Jazmín” en Túnez,  a inicios de año, se convertiría con el pasar de los meses en la caída de viejas dictaduras, que los expertos han llamado el Efecto Dominó Africano. Luego de Túnez siguió Egipto y ahora Libia; con efecto en países vecinos como Yemen, Bahrein y Siria en medio de levantamientos prodemocráticos similares. En Siria y Libia las protestas se convirtieron en enfrentamientos armados, en este último país con abierta y flagrante intervención armada desde el extranjero. Hasta la actualidad, en Libia las fuerzas leales a Muammar Gadafi aún controlan territorios, aunque sería cuestión de días la captura del dictador y posterior control de la totalidad del país y del petróleo.

Manifestaciones en Chile

Otro caso que nació como exigencia de cambios sociales drásticos son los movimientos en Chile. Con más de tres meses de movilización estudiantil, las últimas semanas han sido las más difíciles para el gobierno de Sebastián Piñera. Las protestas llegaron a su máximo nivel el pasado 9 de agosto cuando unas 100 mil personas marcharon en distintas ciudades de Chile en busca de una mejor educación. Sin embargo, como siempre sucede, en algunos puntos de Santiago, delincuentes aprovecharon el momento para saquear tiendas haciéndose pasar como estudiantes. Las manifestaciones buscan oficializar un plan de 21 medidas para mejorar la educación en las que se pide educación pública gratuita y de calidad, detener el lucro en universidades privadas y el retorno de la educación primaria y secundaria de los municipios a manos del Estado.  A ello se suma el paro nacional del miércoles y jueves pasados en el que participaron sindicatos, estudiantes y partidos de oposición.

Sin duda, otro fuerte motivo de las protestas han sido las políticas económicas de austeridad fiscal que han deteriorado las condiciones básicas de vida. En EEUU, en medio de la crisis económica, existe entre sus ciudadanos enorme descontento por la reducción experimentada en sus niveles de vida -la tasa de desempleo es la más alta registrada en las últimas décadas-. Mientras las autoridades deciden entre reducir la intervención estatal para que el sector privado lidere la recuperación económica o recortes graduales y aumentar los impuestos a los más ricos; según especialistas, ha sucedido contagio financiero entre Europa y EE.UU. Los errores financieros estadounidenses desencadenaron e influyeron en los problemas europeos. Las malas ideas -las políticas de austeridad fiscal- cruzaron fácilmente las fronteras y las nociones económicas equivocadas a ambos lados del Atlántico se han estado reforzando entre sí. En Europa, los casos se han agravado en Francia, Italia, España, Bélgica, en donde también debaten la necesidad de “ajustar” sus programas económicos.

Disturbios en Inglaterra

Caso paradigmático es Inglaterra. El plan de ajuste implementado en octubre de 2010  por el gobierno de David Cameron, terminó con medio millón de empleos públicos, hizo más difícil el acceso a viviendas y aumentó la edad de jubilación. Aunque las acciones de protestas en Londres y otras ciudades inglesas las últimas semanas se iniciaron como una protesta pacífica después de la muerte  de un habitante negro por la policía, terminaron reclamando la enorme brecha entre ricos y pobres -ofuscados de rabia social y política-. Desigualdad postergada que detonó en los disturbios e incidentes conocidos (*).

Otro de los casos europeos es Grecia cuyos trabajadores se vienen manifiestando desde los primeros meses de 2010 a través de varios paros nacionales.

En otros casos se tratan de expresiones de descontento que pueden ser consideradas  pacíficas como las protestas de los llamados “indignados”. En España, donde nació el movimiento de Los Indignados o 15-M, por la fecha en que se inició: 15 de mayo, las protestas se realizaron en contra del desempleo y el deterioro de la situación social. Miles de personas se aglomeraron en la Plaza de la Puerta del Sol en Madrid, y en otras ciudades de España, para exigir transformaciones estructurales, contrarias a la austeridad fiscal de su gobierno.

15-M en Madrid (foto vía el blog de Buda de nieve)

En Israel, los “indignados” se mostraban contrarios a los grupos fundamentalistas y las políticas económicas del gobierno conservador; por ello buscaban enmiendas a la ley de edificación que abarate los precios de las viviendas. La última protesta reunió unas 150 mil personas que salieron a las calles en la mayor manifestación no vinculada al conflicto de Oriente Medio de la historia del país. Para los “indignados” de Tel Aviv los detonantes han sido los problemas en el sistema médico, educativo y las cargas tributarias regresivas. También reclaman los altos costos en alimentación, vivienda y combustibles.

En Nueva Dehli, India, las manifestaciones son en rechazo a la detención del activista anticorrupción Anna Hazar, quien inició una huelga de hambre demandando que se modifique un proyecto de ley contra la corrupción.

En la región, a parte de Chile, este fenómeno no ha pasado desapercibido. En Bolivia se han producido movilizaciones por parte de organizaciones indígenas en contra de Evo Morales. Al igual que en Ecuador contra Rafael Correa. En Venezuela ya no es noticia.

“Y por fin la gente despertó”, “Indígnate” reclamaban algunos cárteles de los jóvenes españoles

En un contexto mundial marcado por la falta de empleos dignos y por la pésima calidad de la educación, las reacciones han sido diversas: desde movilizaciones y plantones hasta conductas delincuenciales. Por supuesto, esto tiene implicancias sobre nuestro país; sobre todo en la desición del nuevo gobierno sobre las primeras políticas a aplicar.

Las características comunes en todas estas movilizaciones es la alta participación juvenil. La mayoría motivados por las altas tasas de desempleo juvenil e influenciados por el mundo virtual -en especial las redes sociales-. El uso de las nuevas tecnologías de comunicación como herramienta de organización han permitido movilizaciones muy amplias y relativamente espontáneas. También ha sido constante la participación de la llamada clase media. Sectores que no se encuentran entre los más empobrecidos pero que exigen más oportunidades y disminuir los niveles de desigualdad.

(*) Otros argumentos interesantes sobre la situacion en Inglaterra -y mundial- son explicados por el sociólogo Zygmunt Bauman. Ya que para la mayoría las protestas de España, Israel o Egipto tienen objetivos políticos -protestas con ideales- las de Inglaterra, para otros, han sido actos de vandalismo sin propósitos políticos. Según Bauman, los disturbios “no fueron una rebelión de gente pobre o hambrienta, o de una minoría oprimida, étnica o religiosa, sino un motín, una revuelta de consumidores frustrados, de gente ofendida y humillada por la continua exhibición de bienes de consumo a los cuales no tiene acceso”.

Si la felicidad está en el consumo, como se muestra en la publicidad, entonces el afán consumista se puede explicar en las acciones de estos jovenes cuando se les ve probándose la ropa saqueada y los objetos inalcanzables a sus posibilidades. Entonces, lo que explica estas revueltas es la frustación de los impotentes consumidores cuyos ingresos no les posibilitan alcanzar esos objetos.

P. D: “El imperio va a caer, porque hay mucha corrupción…” vía Sabor y control. Azúcar.

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