CIDH, en el ojo de la tormenta

A raíz de la presentación que hizo el Perú ante la Organización de Estados Americanos, el 25 de enero pasado, específicamente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre una serie de recomendaciones y cuestionamientos del funcionamiento de este organismo internacional, cabe recordar que, en los últimos años, diversos países también han presentado críticas a este organismo. Ello, debido a la disconformidad sobre cómo la Comisión analiza las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos. Inclusive, países como Brasil, México o Colombia ya han modificado su posición frente a este organismo. Casos:

Brasil:

El proyecto de construir la central hidroeléctrica de Belo Monte, en la Amazonía brasileña, enfrenta una serie de cuestionamientos. Ambientalistas, comunidades indígenas y la CIDH critican la obra por los miles de desplazados que conllevará. Para la CIDH, el gobierno brasileño debe “suspender inmediatamente el proceso de licencia del proyecto” y “cualquier obra material” para proteger los derechos de los indígenas locales que sufrirán los efectos de la construcción. Asimismo, pidió un proceso de consulta previa “libre, informada y culturalmente adecuada, acceso al estudio de impacto social y ambiental del proyecto, con traducción a lenguas autóctonas”.

En respuesta, el gobierno de Brasil protestó en nota oficial de la Cancillería, declarándose “perplejo” y consideró “precipitadas e injustificadas” las medidas cautelares solicitadas por la CIDH. “Están siendo observadas con rigor absoluto las normas pertinentes para que la construcción tenga en cuenta todos los aspectos sociales y ambientales”, aseguró la cancillería.

Ecuador:

De intromisión a la soberanía nacional, calificó la Procuraduría General del Estado de Ecuador el pedido de información que hizo la CIDH sobre el juicio interpuesto por el presidente, Rafael Correa, al diario “El Universo”. Además, en la respuesta gubernamental, se le pide al órgano de la OEA no pronunciarse en relación al juicio. Para Correa: “está prohibido por el reglamento y la Ley del Derecho Interamericano entrometerse en un juicio en marcha. Están abusando -la CIDH- de sus funciones”.

Rafael Correa

Como alternativa, Correa planteó crear una comisión del mismo rubro a la CIDH, pero, ahora, a cargo de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Ya que, según su perspectiva, la CIDH está bajo la influencia de EEUU. Cabe indicar que en la Celac no participan EEUU, ni Canadá.

Colombia:

“La Comisión Interamericana de Derechos Humanos fue creada para dar respuesta a las dictaduras de América Latina. Ahora sentimos que la CIDH sigue prisionera de su visión y no se ha dado cuenta que en la región prospera la vida democrática. El mundo cambió y por ello la Comisión debería apoyar a los países miembros en este cambio de paradigma”, afirmó el vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, a raíz de un informe de la CIDH en el que cuestiona a Colombia en materia de Derechos Humanos. Dijo, también, que respeta el informe, pero que el Gobierno Nacional no lo comparte. Por ello, también fue uno de los miembros que solicitó a la Secretaría General de la OEA analizar integralmente la situación de los Derechos Humanos en la región.

Aunque ninguno de los países mencionados se han retirado del sistema interamericano, la mayoría viene trabajando en conjunto para definir una nueva política de Derechos Humanos. Por ello, recientemente un grupo especial de trabajo, conformado por varios países de la región, recomendó reformas a la OEA. Seguirá el debate, continuará la polémica. Que hablen los especialistas.

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