Los objetivos del Perú

En setiembre del año 2000, en la sede de las Naciones Unidas, se realizó la Cumbre del Milenio con el objetivo de adoptar medidas que permitan trabajar conjunta y coherentemente para lograr un mundo más justo y pacífico. Por ello, los 191 países participantes firmaron la Declaración del Milenio y formularon ocho retos conocidos como los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Entre ellos se propone erradicar la pobreza y el hambre, combatir el VIH/SIDA y otras enfermedades y garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, pero, sobre todo, se le da especial atención a los derechos del niño. Por ello dos objetivos son: lograr la enseñanza primaria universal y reducir la mortandad de los niños menores de cinco años.

Así debería ser.

Hasta la fecha son pocos los países que han conseguido alcanzar estos objetivos. La mayoría, como es de esperar, son europeos y asiáticos. Distinta a la situación que se vive en otros continentes: en América, las cifras indican que solo Canadá, Chile y Venezuela podrán cumplir con los retos; en África, solo Sudáfrica se acerca a algunos de ellos, aunque en los últimos años sus estadísticas caminan como los cangrejos: para atrás.

En nuestro país, alcanzar estos retos, sobre todo los relacionados con los niños, para el año 2015, año propuesto como meta, parece una utopía. Ello porque, aunque “El Perú avanza”, más del 20% de los niños y niñas menores de cinco años sufren de desnutrición crónica; en las zonas rurales solo el 66% de los niños termina la escuela primaria y cada año mueren alrededor de 11 mil niños menores de un año por causas relacionadas con la pobreza.

Datos que se contradicen con la maquillada realidad como haber anunciado, durante el anterior gobierno, estar libres de analfabetismo o el evidente abandono de los niños de la selva a beneficio de los grupos narcoterroristas y sus políticas de reclutamiento y adoctrinamiento de menores.

Estas metas comprometían a los países firmantes a tomar nuevas medidas y aunar esfuerzos. Retos ambiciosos que quedaron en la agenda de las autoridades. Si bien se ha avanzado en algunos aspectos, no se ha hecho lo suficiente. El desafío sigue planteado. El plazo se agota en el 2015. ¿Perú, esperamos al Bicentenario?

Así es.

Anuncios