¿Seguimos blindados? La crisis internacional y el Perú

La historia muestra (y enseña) que regularmente la economía mundial entra en crisis. Ello porque, en teoría, la economía es cíclica y no uniforme, es decir, con etapas de auge y caída. En teoría. Desde el Crack del 29, la Crisis del Petróleo del 79 y recientemente, a mediados del 2000, con las abruptas depreciaciones de las principales bolsas europeas hemos pasado por periodos de crecimiento, desaceleración y desplome que influyeron, inevitablemente, en la economía de la región y, consecuentemente, en la peruana.

Ya hace un tiempo, aunque sin mucha atención, han sido varios los especialistas que indican que pasamos y, sobre todo, enfrentaremos, en futuro, una situación parecida. La eurozona cayó, EE.UU. ha tenido un bajo crecimiento y China, en los últimos meses, se frenó. A ello se suma la sequía que afecta la agricultura de los EE.UU. y que, irremediablemente, encareció los precios a los países a los que importa sus productos como el Perú. Síntoma de un problema mayor: somos, como la mayoría en la región, netamente importadores. El golpe se sentirá en Latinoamérica…

Usain Bolt, atleta jamaiquino, fue uno de los pocos que pudo celebrar en el 2012.

… Efecto dominó

En las últimas semanas ir a hacer las compras al mercado se ha convertido en una pesadilla. Los precios de productos de primera necesidad como el trigo, el maíz, la soya y el azúcar han tenido vertiginosos incrementos cuya explicación se encuentra en la peor sequía que pasa los EE.UU. durante los últimos 50 años. Al subir la soya suben todos los aceites. Al subir el trigo sube el pan y las harinas. Al aumentar de precio el maíz sube el pollo. Y si se encarece el azúcar sube toda la industria alimenticia.

Problemática que se acrecienta debido a que la producción nacional de estos alimentos solo cubre, aproximadamente, el 10% de la demanda local y cuyas consecuencias afectan principalmente a los más pobres, ya que, como se sabe, son ellos quienes destinan la mayor cantidad de sus ingresos a productos de primera necesidad como los alimentos mencionados.

Lamentable es que además, a esta coyuntura de encarecimiento, se suma la especulación. Alimentos que no deberían sentir este fenómeno como el limón y la cebolla también han subido sus precios por la “preocupación” de algunos comerciantes, cuando no por la (mal) llamada criollada nacional.

Hablando de criolladas: vergonsoza actitud del congresista Condori, padrastro de la Patria.

También viene

A lo mencionado se suman otros factores que están repercutiendo en la economía nacional.

Como se indicó, el “crecimiento negativo” de la Eurozona perjudica al país no solo con la reducción de las exportaciones nacionales –principalmente en los sectores manufactura y minería–, también con el desempleo y, consecuentemente, con la reducción de las remesas de los trabajadores latinoamericanos. Además, en los últimos años, fenómenos como el aumento de emigrantes españoles “muy calificados” a países como el nuestro están disminuyendo las posibilidades de empleo competente a nacionales por las evidentes y abismales desventajas de preparación académica. Del 2008, año en el que vivían aquí 6 903 españoles, hemos pasado a más de 10 600 este año. Adicionalmente, ¿está preparado el mercado peruano para asegurarles un trabajo a los compatriotas que regresen a suelo patrio?

En cola, para el 2013, están los nuevos compromisos que tendrá el Gobierno. A los anunciados aumentos para policías, militares, profesores y médicos se suman las facultades del Gobierno para legislar sobre aspectos salariales y pensiones de las Fuerzas Armadas. ¿Y ahora, Castilla?

Chorreo 2013 (Carlín, La República)

En cifras (y en abstracto) para la segunda mitad de este año se prevé que el crecimiento del Producto Bruto Interno llegará a apenas el 5%. Porcentaje que está muy por debajo de las tasas de desarrollo de los últimos años y desalentador, a diferencia de otras épocas, por las nuevas responsabilidades y metas del Perú, que necesitan, obligatoriamente, crecer a un ritmo anual de 8%.

Hasta el momento el ahorro fiscal ha permitido financiar programas de estímulo económico sin la necesidad de recurrir a deuda o inflación. Sin embargo, haber eliminado el subsidio a las gasolinas de 84 y 90 octanos, como sucedió hace unos días, podría ser un indicador de que se están acabando las reservas fiscales del gobierno. Las barbas en remojo, señores.

Quizá se debería optar, según experiencias internacionales, por promover e impulsar la diversificación de la producción nacional. Variar los países de destino y desconcentrar las exportaciones en limitados productos podría ser una buena alternativa para enfrentar mejor los impactos de la crisis.

A lo largo de la historia América Latina ha demostrado estar determinada por el comportamiento de la economía mundial. Es momento no solo de salir de esta dependencia económica, también de reducir la pobreza y extrema pobreza con educación, salud, agua y mejores condiciones de vida.

Bonus Track: “Identidad”, La Sarita. La crisis la inventa lo que más tienen y al final es el pueblo el que la sostiene.

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