Manuel Jesús Orbegoso: Patriarca del Periodismo Nacional

Lo largo de su vida y lo hondo de su profesión.

Hacer en breves líneas una biografía completa de Manuel Jesús Orbegozo (MJO) es una difícil y arriesgada empresa, parafraseando lo referido por el también periodista Juan Gargurevich. Y es que no se puede contar en una apretada síntesis sus más de 50 años como periodista en los que viajó nueve veces alrededor del mundo, por casi 100 países, como refirió en esta conversación con la docente e investigadora Sonia Luz Carrillo, y fue testigo de los acontecimientos que han cambiado la historia de la humanidad, al tiempo que conoció a los hombres que pasaron a la eternidad. Cinco décadas de actividad periodística que supo plasmar en varias generaciones de estudiantes mediante la docencia.

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MJO en la Casona San Marcos luego de ser nombrado profesor emérito en el 2010.

MJO pertenece a aquella generación de periodistas que se formaron éticamente en la calle y profesionalmente en la Universidad de la Vida. Hombres amantes de la máquina de escribir y los linotipos que llegaron a las redacciones por vocación y amor a la escritura. Nació en Otuzco, La Libertad, el 8 de enero de 1923. Muy joven llegó a Lima para ser cadete en Chorrillos, pero su interés por las letras evitó que se convierta en oficial. Fracasado su propósito, regresó a Trujillo e, inevitablemente, inició su experiencia en las salas de redacción al comenzar a publicar sus poemas en el diario La Nación. En 1951, ya en Lima, ingresó al diario La Crónica a la par que colaboraba en la revista Cultura Peruana. Para en 1955, producto de la calidad de sus entrevistas y escritos, recibir el Premio Nacional de Periodismo.

Siempre consecuente con sus ideas, participó en la fundación del Movimiento Social Progresista, según cuenta detalladamente, esta y otras historias, en este blog, (partido de izquierda que también lo conformaban, entre otros ilustres personajes, Augusto Salazar Bondy, Alberto Ruiz Eldregde, Ruiz Caro, Alejandro Romualdo, Tito Gutiérrez); sin embargo, pese a su comprobada calidad profesional, ello sería motivo de su despido de La Crónica.

MJO con Chabuca

MJO con Chabuca

En 1962 inició su más larga y definitiva experiencia en las redacciones y en el mundo: 32 años en El Comercio. Un largo camino que se alimentó como redactor de Expreso y en la dirección del diario oficial El Peruano. Es entonces que llegado el momento, en 1967, comenzó su vuelta por el mundo con un viaje a África para cubrir una guerra en Nigeria –los incidentes de Biafra–. De aquellos iniciales recorridos, en las redacciones se comenzó a hablar de la tenacidad orbegozianaque Juan Gargurevich define en su blog asíla persistencia elevada casi hasta la necedad con tal de no retornar con las manos vacías, el apelar a cualquier recurso para lograr una foto, una entrevista.

Fruto de sus escritos fue publicando numerosos libros como: Reportajes (1958), Reportaje a China (1972), Tian Anmen: la otra cara de la medalla (1989), Entrevistas: hombres y hechos del mundo (1989), Entrevistas: mujeres y hechos del mundo (1999), Periodismo: texto de teoría y práctica (2000), MJO Testigo de su tiempo (2006) y Vallejo periodista (2006). Sin embargo, harían falta muchos tomos para abarcar su vasta experiencia.

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Faraón.

Admirado por la revolución que se vivía en China, fundó el Instituto Cultural Peruano Chino. Al respecto comentaría en la referida conversación con Sonia Luz:


“Tú sabes que escribí un libro sobre China que no tenía nada que ver con la situación que se vive hoy. En ese tiempo, según mi guía, los chinos ahorraban un dólar por día porque el presidente Mao así lo ordenaba y hace poco leí la noticia de que en China hay 50 millones de millonarios. Cuando yo visité China, ni soñar que hubiera un chino millonario. Entonces, lo ocurrido es un fenómeno que la historia deberá dilucidar. En principio ya no hay el socialismo que yo creía ver. En el 71 había atisbos de socialismo que me enternecían. Ahora hay prostitución, mendigos, todas las lacras la contraparte es que hay muchos ricos, millonarios que tienen avión propio. En aquellos tiempos no había más que esperanza”.

Impulsado por aquella infranqueable tenacidad orbegoziana destaca, entre sus anécdotas, su falso matrimonio que, en pocas palabras, suscribió con la joven africana Mbaré (ver foto, abajito). Boda que, como la mayoría, fue impulsada por el interés, pero en este caso, no económico, periodístico y así poder obtener la visa y cubrir el juicio al Emperador Bokassa I, el Napoleón africano. Consumado el acto, ella, naturalmente, lo esperaba para la luna de miel. Él, visa en mano, como era de esperarse, va en busca de la noticia. No se volvieron a ver nunca más. Aquí la historia completa y secreta de ese piadoso delito. Como este caso, sus escritos también narran la historia paralela: la de los esfuerzos que pasó para conseguirlas. Siempre con la mochila lista, nunca puso atajos a su trabajo.

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A la par de su labor-amor en El Comercio, compartió su tiempo con su otra pasión: la enseñanza. Y es en 1968 que inició su irrompible vínculo con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos al ser invitado a ser profesor de la naciente Escuela de Periodismo. Desde ahí, y por más de 40 años, solo la muerte lo separaría de la Decana. Así recuerda uno de sus alumnos las clases con MJO:

Julio de 1985: la Universidad languidecía a causa de una prolongada paralización. Era la primera vez que llevaba un curso con el profesor Orbegozo, de quien solo tenía referencias por sus reportajes en El Comercio. Lo recuerdo bien, se trataba de Redacción Periodística I y  la primera práctica se realizó en su casa, en Miraflores.

Allí lo conocí. De tez trigueña, figura menuda y mirada generosa, nos recibió amablemente. Al proyectarnos slides sobre los estragos humanos causados por la sequía en Etiopía, nos envolvió en una historia desgarradora. Conforme iba explicando, advertí rápidamente su pasión por el periodismo, la vocación de maestro y, sobre todo, su transparencia y sensibilidad humana cuando recordaba a niños cadavéricos y a hombres y mujeres que morían cada hora, cada minuto.

Y las clases en San Marcos o en su casa se fueron repitiendo. Recibíamos lecciones, consejos, pero, realmente, lo que más nos entusiasmaba eran sus historias.

MJO EN EL SAHARA

En el Sahara.

Su vínculo con San Marcos también se tradujo en colaboraciones con la Dirección de Prensa de la universidad y, durante 9 años, a cargo de la jefatura de la Oficina de Relaciones Públicas (hoy Oficina General de Imagen Institucional). Del 2004 al 2007 fue Director de la Escuela de Comunicación y, en emotivo y merecido homenaje con varias generaciones de alumnos presentes, declarado Profesor Emérito por la UNMSM el 30 de setiembre del 2010. Póstumamente la Escuela de Comunicación Social implementó una Cátedra a su nombre. Ha sido padrino de 14 promociones (cinco de los cuales llevan su nombre: una en San Marcos, tres en Trujillo y una en Huancayo). Igualmente colaboró con la fundación del Instituto Jaime Bauzate y Meza.

Casi no hubo personaje destacado (político, religioso, artista, deportistas, científico) que no haya sido entrevistado por MJO. Su lista incluye a la Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II, Lech Walesa, Pol Pot, Gorbachov, Bush, Teng Siao-Ping, Bocaza, Yuri Gagarin, Hermann Trimborn, Oswaldo Guayasamín, Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez, William Faulkner, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, José María Arguedas, Robert Oppenheimer, Ima Sumac, Pelé (foto, abajito de nuevo), entre otros. 14 Premios Nobel en total.

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A lo largo de su vida ha sido testigo de los más importantes sucesos mundiales de los últimos treinta años del siglo XX (cumbres, conflictos, desastres, olimpiadas). Sus libretas pueden dar testimonio de sucesos como la guerra de Vietnam, Biafra, el Medio Oriente, Las Malvinas, Nicaragua, Camboya, El Tchad, la primera Guerra del Golfo, la masacre de la plaza Tian Anmen, citas cumbres con Gorbachov y Reagan, entre otros.

Dos aspectos que destacan de su vida son sus opiniones sobre el periodismo y la persona que dejó un huella intensa: su madre. Sobre lo primero diría:

El periodista debe ser eminentemente técnico, eminentemente ético y eminentemente humano. Si esas tres condiciones se consiguen estamos hablando de un periodista cabal. Creo que el periodista deber ser profundamente humano… el periodismo debe informar, opinar y también enseñar porque el periodista es un maestro permanente de la sociedad.

Sobre su madre recordaría:

Ella, en mi infancia, me enseñó a disfrutar la lectura… Con ella yo leí las obras de Valdelomar, Jorge Isaac, etc. Mi padre tenía otro carácter. Hombre probo, ejemplar, pero más distante de la poesía o la música. Mi madre tocaba bellamente la guitarra por música. Yo tuve un tío que era creador y ella tocaba. Mi madre es inolvidable.

MJO CON CAMPESINOS KURDOS-IRAK

Durante sus últimos meses de vida demostró, una vez más, su vocación por el periodismo y emprendió, con entusiasmo juvenil, su pasión por el mundo de los blogs con El mundo, un día. Lugar desde el que, como alguna vez declaró, escribió con total libertad. También mantenía un portal de fotos en el que se puede apreciar parte de su tesoro histórico. Faceta desconocida, el Maestro Orbegozo también se destacó por su talento para bailar marinera.

Sin duda nos referimos a un verdadero hombre de prensa. Humanista y firme con sus ideas. Gracias a su infranqueable humildad fue guía de cientos de periodistas. Murió el 12 de setiembre de 2011 para hacer la más larga de sus entrevistas que algún día esperamos leer. Descanse en paz, maestro.

En reconocimiento a su experiencia fue declarado Profesor Emérito de la UNMSM en el año 2010.

(*Fotos y parte de la información: Cortesía, o sea Internet).

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