“Al Perú casi siempre se le ha ido el tren”

La búsqueda de energías que reemplacen al petróleo y que estas, además, contribuyan a reducir la contaminación ambiental está apuntando a producir etanol como uno de sus mejores sustitutos. Sin embargo, los procesos que esto demanda son costosos. Por ello, desde hace nueve años, el ingeniero Rubén Palomino comenzó a trabajar en mejorar el proceso de obtención de etanol. Lo logró. Lo consiguió en medio de las típicas carencias que acompañan a gran parte de los científicos peruanos. En esta entrevista, el profesor Palomino nos explica las repercusiones que representa su trabajo para el Perú y hace un justo llamado a la necesidad de apoyar la investigación nacional.

De acuerdo con la prospectiva de la comunidad científica, para el año 2025 la producción de petróleo llegará a su máximo nivel. Situación que ha puesto en alerta a las principales economías del mundo, las que desde hace unos años buscan sustituir este combustible ante una posible crisis energética, en el entendido de que la demanda de petróleo seguirá en aumento, pero la oferta empezará a decrecer; con lo que, invariablemente, aumentará su precio.

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In the future.

Por esta razón en la actualidad los esfuerzos se centran en comenzar a usar las llamadas energías sustentables o verdes como el bioetanol (biocombustible obtenido a partir de diversos carbohidratos, principalmente de la caña de azúcar).

Sin embargo, el principal problema al momento de producir etanol es la purificación del alcohol; es decir, separar este elemento del agua.

Ello porque realizar dicho proceso demanda el uso de equipamiento complejo, sustancias riesgosas para la salud y sistemas costosos por el uso de agentes extras. Con lo que se incrementa el precio final del etanol y, consecuentemente, se imposibilita que pueda competir en el mercado con el petróleo o el gas.

Es en este contexto que investigaciones como la desarrollada por el ingeniero Alfredo Palomino Infante contribuyen sustancialmente. Y es que sobre la base de una respuesta no convencional al problema de la purificación del alcohol, el profesor Palomino ha conseguido dicha purificación sin usar agentes de separación; con lo cual se mejora y abarata dicho proceso.

etanol

Ejemplo práctico.

“Hace más de 9 años comencé a buscar otra tecnología que sea económica para esta separación”, nos detalla el ingeniero Palomino, cuya iniciativa recibió una Mención Honrosa en la tercera edición del Premio Graña y Montero a la Investigación en Ingeniería Peruana, en junio pasado, el cual fue organizado por la Asociación Civil Espacio Azul.

“La autoestima del peruano no está bien posicionada”

Bajo el título de Etanol anhidro vía ingeniería de destilación sin uso de agentes másicos de separación ni vacío, esta investigación, para la cual trabajó durante nueve años, no solo cobra relevancia en el campo de los biocombustibles. “La repercusión para el Perú sería bastante importante en varios campos como la agroindustria para preservar y procesar alimentos; en medicina podemos hacer reacciones de alcohol-química para producir polímeros; igualmente en la industria de la perfumería y en el sector de la química fina: es decir, se abre todo un abanico de posibilidades. Además, podemos mostrar al Perú como un país en el que no solo se producen materias primas, sino también conocimiento para usar sus recursos. Raramente realizamos un aporte científico al mundo. Eso influye que la autoestima del peruano no esté bien posicionada. Debemos y podemos dar inteligencia a la humanidad”, nos explica.

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Ing. Palomino en su oficina. A lo largo de tantos años de trabajo, los libros y las separatas se han convertido en sus aliados.

Perú, país de oportunidades perdidas

Jorge Basadre, ilustre historiador tacneño, en más de una oportunidad se refirió al Perú como el país de las oportunidades perdidas. En varias de sus obras, nos describe cómo a lo largo de la historia nacional hemos dejado pasar posibilidades que, por diversas razones, no aprendimos en remediar y, por el contrario, repetimos. Desde los primeros años de la Independencia, tambaleamos por la senda del progreso que, a fines del siglo XIX, representó, por ejemplo, la riqueza del guano y el salitre. Décadas después, con el llamado boom del petróleo y del caucho y, en tiempos modernos, de los recursos naturales y la minería.

“Casi siempre se nos ha ido el tren. De todos esos valiosos momentos, no aprendimos nada. Al final, cuando pasaron esas épocas nos quedamos sin recursos, ni conocimientos. Con el boom del petróleo, un grave error fue no desarrollar petroquímica. En la actualidad todo lo estamos exportando, casi sin procesar. Pero, ¿cuánto hemos producido en términos de tecnologías?”, se pregunta Palomino.

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El boom del caucho, en el Perú, por el contrario, fue una época de esclavitud para los pobladores de la selva.

No existen políticas de Estado

Las críticas del profesor Palomino, quien a lo largo de su carrera ha ganado siete becas de alta competencia lo que le ha permitido visitar varias universidades de Europa, Asia y Sudamérica, se sustentan en el difícil camino que resultó obtener estos resultados. Lamentablemente, como nos comenta, no existe una política de Estado que promueva esta importante actividad científica.

“Si el Gobierno se interesara por la investigación, muchos estudiosos tendríamos un aval para continuar trabajando. Incluso se interesarían por estudios como este y recogerían la información que en ceremonias como la de mi premiación se da a conocer. Pero, qué pasó, no fue ningún actor político. Ellos debieran ir a los eventos científicos y recoger esa información y así retroalimentar al Gobierno. Pero, a parte que no hay un centro de estudio que reúna estos trabajos, tampoco hay lobbies científico-tecnológicos, lamentablemente todos son políticos. El Estado tendría que tener sus agentes metidos en la investigación, sobre todo, en la que desarrolla economías de combustibles del futuro”, demanda el científico, a quien muchos catalogarían como excéntrico por, pequeña obstinación, haberse endeudado para culminar su trabajo. “Sabía que lo podía lograr. Pese a la deuda estoy bastante contento con este reconocimiento”.

“El gas no va a durar para toda la eternidad”

En el 2003, George W. Bush, por entonces presidente de los EE.UU., adelantó que en diez años veía a su nación sobre la economía del hidrógeno y marchando gracias a los biocombustibles. Ello porque, por esa época, y también ahora, la dependencia al petróleo se traducía en conflictos armados así como en nefastas consecuencias anti ambientales que representaban las perforaciones en la búsqueda del combustible fósil. Lo cual obligó a buscar energías alternativas.

Cierto es que el Perú se encaminó, hace unos años, en explotar su nueva energía insignia, el gas natural, pero, como indica el ingeniero Palomino, “estamos equivocados si pensamos que el gas va a durar toda la eternidad”.

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El Gaseoducto Peruano del Sur es el último gran proyecto energético del Gobierno. Pero el gas, como se sabe, es un recurso no renovable.

La realidad muestra que economías como la peruana raramente prevén el futuro como podría ser la promoción de tecnologías de frontera capaces de continuar, sostenidamente, el desarrollo que vivimos estos años.

“Nosotros seguimos distrayéndonos en el cada día. Si tradujésemos estos resultados  a un cambio de escala a nivel industrial, tendríamos oportunidades extraordinarias. Deberíamos aprovechar las ingentes cantidades de sembrío de caña de azúcar que hay en la zona norte del país para producir etanol”, indica el mencionado investigador, quien desde hace 25 años es profesor en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

En la actualidad, gran parte de la producción costeña se exporta a Brasil y un pequeño porcentaje se usa en el Perú con tecnología, igualmente, brasileña. Indicador que no es una coincidencia ya que, según cifras internacionales, Brasil en quien más ha avanzado en procesamiento de biocombustibles y, junto a EE.UU., está a la vanguardia en esta materia.

Georges Bush y Lula da Silva, presidentes de EE.UU. y Brasil. El etanol fue una política de Estado.

George W. Bush y Lula da Silva, ex presidentes de EE.UU. y Brasil respectivamente. El etanol fue una política de Estado.

Toda economía debe ser inteligente

Es justamente en esos países, Brasil y EE.UU., en los que surgieron agrupaciones contrarias a la masificación de la producción de etanol. De generalizarse se tendría que destinar la mayor parte de los cultivos de caña de azúcar, sorbo dulce o remolacha  –otros de los alimentos que sirven para elaborar etanol– a este sector, con lo cual se elevaría el precio de estos alimentos básicos. Igualmente, de aumentar la demanda, se buscarían más terrenos de cultivo, lo que podría afectar a la biodiversidad con, por ejemplo, la tala indiscriminada, como se denuncia que viene sucediendo en la selva brasileña.

 “De acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, todo tiene un costo. En este caso se tiene que buscar el balance adecuado. Toda economía debe ser inteligente y no sesgar todos sus recursos a un solo sector. Es cierto que si grandes áreas de terrenos se dedica solamente a  la siembra de caña de azúcar para dar ganancias al sector de combustibles, el otro sector, que es la economía del día a día vía el consumo de productos alimenticios, podría elevar sus costos y a la larga ser contraproducente. Nada es gratis. Igualmente, si se quiere explotar una mina, necesariamente se va a necesitar agua. Para ello tiene que haber un justo equilibrio. Una parte del agua será para el uso humano y otro para la minería. Y ese es el factor clave de una confianza que debe haber entre los actores políticos y los sectores sociales. Para esa regulación, los políticos deben trabajar con un colchón de buenos asesores, no con pseudoexpertos”, sustenta.

¿Y donde están esos asesores?

“En las universidades. Los grandes expertos en todas las áreas del conocimiento están ahí, pero, como vemos, se les excluye y no se los considera”, responde.

Otra solución es apelar a la estratégica ubicación del Perú para desarrollar nuevas formas de energía sustentable. “Nuestro país debe promover todo. Tenemos zonas donde hay abundante energía solar como en la sierra. Ahí deberían masificarse los paneles solares. También podemos trabajar la energía eólica, la biomasa y la energía nuclear para la cual contamos con abundantes recursos minerales”, recomienda.

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Energía solar en la Isla de los Uros (Lago Titicaca, Puno, Perú).

“No todo está mal”

Para el ingeniero Palomino, la universidad es el espacio propicio y fundamental en el que se continúe apoyando la producción de conocimientos. Aunque, lamentablemente, todo esfuerzo que desde ahí se haga no será suficiente si no existe el convencimiento del Gobierno Central y sus entidades correspondientes. “Es real que sin dinero y sin equipos adecuados no se puede avanzar de manera más acelerada”, indica.

Los nuevos retos exigen que, si un país desea crecer acelerada y sostenidamente, debe invertir en investigaciones de recursos naturales, energéticos, tecnología estratégica, cosmología y cohetería, como se podría realizar en el Perú.

“El país vive de espaldas a la realidad. Muchos de los grandes expertos que tenemos se van a otros países. Es una pena porque no trabajan para el Perú, sino para el bienestar de esos otros países donde se desenvuelven. No obstante existe muy poco apoyo, no todo está mal. Existen aspectos muy rescatables como los profesores y los alumnos que hacen la gran diferencia y hacen olvidar las carencias. Porque al final es el factor humano la clave del éxito”, indica. Por ello no olvida el fundamental apoyo de cinco de sus alumnos en el logro obtenido.

Producto obtenido (alcohol anhidro al 99.6%). El mencionado premio tuvo convocatoria nacional y en el proceso de selección y evaluación participaron el Colegio de Ingenieros del Perú y la Academia Peruana de Ingeniería.

Producto obtenido (alcohol anhidro al 99.6%). El mencionado premio tuvo convocatoria nacional y en el proceso de selección y evaluación participaron el Colegio de Ingenieros del Perú y la Academia Peruana de Ingeniería.

Su objetivo, actualmente, es seguir con esta investigación, para lo cual espera contar con los recursos económicos necesarios. Con más de 9 años involucrado en este trabajo y un profundo compromiso con su país, su meta es que los resultados no sean en beneficio personal, “la patente sería nacional”.

“Nada es gratis. Si nosotros vamos a estar sentados esperando… no va a pasar nada. La basura siempre va a ser basura”, finaliza.

Dato:

Natural de Ayacucho, el ingeniero Palomino es Master of Ciencies por la Universidad de Manchester, en Inglaterra, y tiene un posgrado de Bioindustrias en Japón, entre otros importantes estudios.

*Fotos: Internet

**Esta entrevista la realicé para la página web de la UNMSM.

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