LAS sobre González Prada: “Me he ocupado del hombre más infeliz de la literatura peruana”

“Señores: tengo que pedirles disculpas a ustedes, porque me he ocupado del hombre más infeliz de la literatura peruana. No es poeta, no es prosador, no tiene una idea, no es historiador, no es político. No le falta sino ser ladrón”, fue la defensa de Luis Alberto Sánchez (LAS) durante los duros momentos que pasó al graduarse de doctor en Letras con su tesis “Elogio a Don Manuel González Prada”.

Recuerdo que Alberto Ureta me dijo que, como poeta, Prada no valía nada. José María de la Jara me dijo que como político, era prácticamente una nulidad. Iberico dijo que como filósofo no aportaba ninguna idea. Horacio Urteaga dijo que, como estilista, tampoco tenía nada que ver, menciona LAS, en una extensa entrevista realizada por Mario Castro Arenas, para El Comercio, el 6 de febrero de 1984.

Y es que LAS “amaba mucho a Prada, mucho, mucho”. Publicó de él “Los cantos de otro mundo”, “Optometría”, “Tonel de Diógenes”, entre otras obras inspiradas en su admiración a Prada y a la literatura peruana y conocimiento universal.

Luis Alberto Sánchez es, tal vez, el intelectual más importante para el Perú en todo el siglo XX. Un estudioso de muchas facetas, ya sea como periodista, escritor, historiador, ensayista, docente y otros, siempre con admirable inteligencia y sustento.

LAS - Prada

Maestros. Imágenes: González Prada (Internet), LAS (Caretas)

Europa es lógica y nosotros somos mágicos

En cuanto a su vida literaria, mencionaba dos logros de los cuales se vanagloriaba: “haber descubierto la literatura indígena e incorporado a la historia de la literatura peruana y la otra, que no es definitiva, sino solo un intento, de que en América hay un ambiente de todo lo americano sin importar la lengua que se use y que lo distingue de Europa”.

Para ello explicaba que Europa, a pesar de los diferentes idiomas, tiene un clima lógico que no es el mágico de América. “En esa palabra está dicho todo. Europa es lógica y nosotros somos mágicos”.

Teníamos que hacer una historia nueva

LAS, junto a Jorge Guillermo Leguía, Raúl Porras Barrenechea, Carlos Moreira, Ricardo Vega de García y otros intelectuales formarían la Generación del Centenario, aunque el propio LAS no sería muy partidario del nombre “generación”.

En la misma entrevista citada comentaba: “Yo creo que se formó a base de reivindicar la historia del Perú. Porque en el año 17 y el 18 estaba muy cerca el año 21, en el que se cumplía el centenario. Ocurría que había que hacer un aporte sobre la lucha de Independencia y nosotros teníamos la convicción de que estaba todo falseado. No creíamos en la “Historia de la Independencia” de Mariano Felipe Paz Soldán. A pesar de los documentos no confiábamos en los relatos y entonces creíamos que teníamos que hacer una historia nueva. Eso fue lo que nos reunió para hacer una nueva historia para el Centenario del 21. Lo que pasó es que no terminamos”.

Son tres estupideces

Si alguien debió saber de la función y finalidad de la Universidad, ese fue LAS. Tres veces rector en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y testigo de las reformas universitarias en Chile, Argentina y EE.UU, además de trabajar en México y otros países de América producto de los destierros que pasó.

¿Y en 1984 se conservaba el origen histórico y objetivo fundamental de la universidad, como espacio donde predomine la inteligencia y la razón?, le preguntó Mario Castro Arenas.

“Se ha perdido completamente la idea de la universidad. Hoy en día no existe idea de universidad, y no digo solo en un grupo de alumnos, en los profesores tampoco. Son tecnócratas que no saben lo que es cultura general, que creen que una ecuación lo resuelve todo y no saben que la ecuación necesita como fundamento un criterio filosófico y un concepto vital. No tienen idea de eso. De Gaulle, militar, era mucho más universitario que cualquiera de los universitarios nuestros”, sentenció LAS.

¿Y de San Marcos? ¿Qué opinaba sobre la situación de su Alma Máter? “Es lamentable, y hemos bajado a un nivel que no tuvimos nunca de profesores y alumnos. El otro día estaba repasando los profesores que quedan y son muy pocos los dignos de tal”, mencionaba.

LAS atribuía esa crisis, en gran parte, a “la estupidez de los profesores y de los alumnos”. Mejor que sigan hablando LAS: “Los alumnos que entraron con la revolución china de Mao, pensando que todo se podía destruir y construir. Destruyeron y no construyeron. La cobardía de los profesores y su interés por mantener el curso. Entonces tolerar todo a los alumnos. Y la estupidez de los padres de familia. Son tres estupideces. Que para que sus hijos tengan un título no les importa que corrompan y compran el ingreso. Por eso son cómplices de delincuencias”.

¿Pero LAS creía en una universidad gratuita? ¿Ello acaso ocasionaría una universidad agigantada en lo cuantitativo, pero sin calidad?

“Bueno yo creo que el principio de esto es que están triunfando las atracciones sobre las concreciones y en la universidad es lo propio que sucede con la sociedad. Se cree que cuanto más gente haya, mejor. Son cuestiones de calidad y cantidad. La democracia es una cuestión de cantidad fundamentalmente para llegar a ser calidad, y la universidad es una cuestión de calidad, pero, fundamentalmente para tener alguna cantidad, hemos cambiado las cosas”, creía.

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Parte de la Generación del Centenario. Aparecen: Jorge Basadre, Manuel G. Abastos, Ricardo Vegas García, Raúl Porras Barrenechea, Luis Alberto Sánchez, Guillermo Luna Cartland, Carlos Moreyra y Paz Soldán y Jorge Guillermo Leguía. “El motor de todo eso fue Jorge Guillermo Leguía”, LAS.

Salud, educación y nutrición

Los últimos años de LAS fueron difíciles, como para todos los peruanos. Años 80: conflicto interno, hiperinflación, inseguridad. En la entrevista que sirvió para este post, al finalizarla, comenta algunas reflexiones interesantes (aplicables todavía hoy) para el país.

“Las cosas primero son dar salud, educación y nutrición. No podemos pensar en nada mientras la gente no esté nutrida. La gente no puede pensar, no puede ser obediente con hambre. La gente no puede hacer fútbol con hambre, aunque parezca  lo más ‘sanchopancesco’ del mundo, no llenar el estómago sino nutrir a las personas para que puedan pensar mejor y ser más independientes. Su salud y nutrición y luego, su educación. Que no hay educación aquí. Hay instrucción, muy mala, pero educación, cero”.

Amén.

 

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