Luis Alberto Sánchez escribe sobre Luciano Castillo, fundador del Partido Socialista

Luciano Castillo Colonna (1905 – 1981) fue un ilustre abogado sanmarquino y un tenaz político, quien fundó, el 18 de octubre de 1930, en Piura, el Partido Socialista. Formó parte del Congreso Constituyente de 1931, en cuya etapa fue amigo y compañero de Luis Alberto Sánchez (LAS). Por dicha cercanía, Caretas le pidió a LAS que, en homenaje, por su fallecimiento, el 13 de diciembre de 1981, escriba sobre Castillo. El texto que sigue a continuación se publicó el 21 de diciembre de dicho año, en la edición N° 678 de Caretas.

CIMG6575

Leyenda original publicada en Caretas: “1929: con Mariátegui, cuando el Amauta fundó el segundo Partido Socialista”.

Texto de LAS sobre Luciano Castillo:

Quijote tropical, mantuvo con terquedad su silabario socialista

Por LUIS ALBERTO SÁNCHEZ

Era un hombre bondadoso, de ideas firmes, tal vez a ratos lejos de la realidad, pero indudablemente sincero y leal. Había nacido en Piura y desde que fundó el Partido Socialista en 1931, no abandonó su comando ni su feligresía. Estudió en la Universidad de Trujillo de cuyo centro de estudiantes fue secretario general teniendo a Edmundo Haya de la Torre como principal miembro del Comité Ejecutivo.

En 1925, expulsado de Trujillo con otros estudiantes, alcanzó la presidencia de la Federación de Estudiantes del Perú, con la colaboración inmediata de Carlos Manuel Cox. Ambos se enfrentaron al poeta Chocano cuando este difundió lo que él llamaba “dictaduras organizadoras”; y ambos salieron a la palestra quebrando lanzas en homenaje a José Vasconcelo, el pensador mejicano que entonces encandilaba a las juventudes de América. En tal defensa actuaron también 14 intelectuales, entre los que figuraban José Carlos Mariátegui, John Mac Kay, Edwin Elmore, Manuel Beltroi, los jóvenes trujillanos Cox y Eloy Espinoza, y el autor de estas líneas.

El clímax de aquella polémica se alcanzó cuando Chocano mató de un tiro a Elmore, el mismo día, octubre 1925, en que Mariátegui inauguraba la Editorial Minerva.

Castillo participaba entonces de las mismas inquietudes de Haya y de Mariátegui y colaboraba en Amauta. Se acercó a Mariátegui cuanto este fundó el segundo Partido Socialista del Perú en mayo de 1929. El primer partido socialista tuvo una vida fugaz y fue fundado por Luis Ulloa, con la colaboración de Mariátegui, Roca y Falcón, en 1919.

Al caer Leguía las aguas ideológicas represadas se desbordaron. Ya desde mayo, el 30, Rabines había inaugurado el Partido Comunista del Perú; en setiembre nació el Partido Aprista Peruano; por esos días nacieron también el Partido Descentralista y el Partido Socialista que comandaba Castillo.

Fuimos compañeros en el Congreso Constituyente de 1931. Yo formaba parte de la minoría aprista con 27 representantes, el socialista con 4. Cuando 23 representantes apristas fueron perseguidos y desterrados en febrero de aquel mismo año, Castillo y sus tres mosqueteros permanecieron en sus asientos. Sánchez Cerro, no lo olvidemos, era piurano. Castillo e Hildebrando Castro Pozo, otro socialista, también eran piuranos. Durante la dictadura de Sánchez Cerro, Castillo sufrió duras contingencias, pero su representación fue respetada, y su partido no sufrió la excomunión que impuso al Apra la dictadura militar de entonces.

Luciano Castillo. Fuente Caretas

Leyenda original publicada en Caretas: “1932: siendo constituyente, Luciano Castillo fue golpeado brutalmente por los esbirros del Ministerio de Gobierno de la época”.

 

Tres veces fue candidato a la Presidencia de la República, simbólicamente. Piura lo eligió nuevamente diputado en 1945 y senador en 1956. Después no alcanzó número suficiente para desempeñar la representación parlamentaria. No obstante continuó tercamente manteniendo los principios de su partido, dando conferencias y publicando comunicados contra el imperialismo norteamericano, a favor de los derechos humanos y en defensa de la libertad sindical. Castillo se había iniciado en la cátedra de San Marcos el año 31, al par de Cox y de Rabines, con quienes compartió una pluralista cátedra de economía política. Desterrado, ejerció también el profesorado en Méjico, y regresó de nuevo a San Marcos, en donde se jubiló tardíamente. Luciano Castillo fue un hombre curiosamente apasionado al par que sereno. Tal vez persistió excesivamente en una actitud juvenil poco compatible con las exigencias tremendas de la política militante. Era por antonomasia orador. Orador y maestro: le gustaba rodearse de jóvenes, conversar con ellos discutir sobre libros, y utilizaba sus domingos en recorrer los pocos centros socialistas para difundir la doctrina inicial del Partido.

Admiraba a Marx, mas no lo seguía al pie de la letra. Como todos nosotros, los de la generación del 20, experimentó el embrujo de la revolución de octubre. No lo podemos ni lo debemos negar; lo que ocurrió es que Stalin no era Lenin no Molotov era Trotsky: las consecuencias son fáciles de sacar. Pero Castillo permaneció encandilado con la imagen juvenil de la revolución rusa, aunque desechó, desde el comienzo, la posibilidad de ser intervenido por el Comintern y no admitió la posibilidad de ceder su irrenunciable liderato.

Sus pláticas dominicales eran sermones socialistas acerca de los acontecimientos del día. Con envidiable unción insistía e insistía en sus principios. Poco a poco, más la acción de los años, se fue alejando de la realidad inmediata. No alteró su gesto ni su tono. Alto y flaco, blanca la cabellera, anguloso el rostro, pero vibrante la voz, anduvo como un Quijote tropical manteniendo en alto, con terquedad iluminada, su silabario socialista y su ansia de justicia social. Ha muerto digno, leal y pobre y sin perder la conciencia, no solo de su posición personal en la vida sino también la posición del socialismo tal como él la soñó en un imaginario país, en el que fueran más posibles la libertad, la dignidad y la justicia.

Luciano Castillo 2. Fuente Caretas

Leyenda original publicada en Caretas: “1980: digno, se presentó por tercera vez como candidato presidencial”.

*Todas las imágenes corresponden a la revista Caretas.

Anuncios